lunes, 21 de abril de 2014

La etiqueta de los productos.


   

la etiqueta de cualquiera de los productos que consumimos habitualmente tiene que cumplir un doble objetivo. Por un lado, tiene que atraer al posible comprador y llamar su atención. Por eso, las etiquetas suelen tener colores fuertes o imágenes atractivas. Por otro lado cada etiqueta debe ofrecer información precisa  sobre el producto: El nombre de la marca, qué ingredientes tiene, en qué cantidades, cuál es la fecha de caducidad o  de consumo preferente... Toda esta información hace que los consumidores  podamos saber exactamente qué estamos comprando.

El comienzo de los cuentos.

La mayoría de los cuentos populares comienzan situando la acción en un momento y en un lugar, aunque estos no sean concretos. Asimismo, en el comienzo de estos cuentos se suelen presentar  al personaje principal del relato. por ejemplo: Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo, vivía una joven muchacha. Sin embargo, muchos de los cuentos que se escriben hoy en día nos meten de lleno en la historia sin presentarnos  previamente al personaje y sin situarnos en el tiempo o en un lugar concreto. Así ocurre en el cuento que acabas de leer.



                                                           

sábado, 12 de abril de 2014

Ortografía visual.

está
estoy
estuvimos
día
tío
tenía
iban
bien
también
llegué
allá
allí
viene
vamos
voy
había
hubo
hemos
conmigo
contigo
alrededor

Los ciervos de Sierra Morena.



El ciervo habita en las montañas andaluzas de Sierra Morena desde tiempos remotos. Si  decides ponerte en acción, con un poco de precaución   no es difícil observarlo, ya que por las mañanas suele bajar en dirección a los ríos. La población de ciervos es muy abundante,  por lo que este animal no necesita especial protección. Pese a ello, los guardas  forestales  inspeccionan  a menudo la zona donde habitan. 

No es mi problema.



Érase una vez un ratón que vivía cómodamente en una granja donde había otros animales. Un día, curioseando un paquete que había recibido el granjero, descubrió una ratonera y tuvo mucho miedo porque  se dio cuenta de que querían cazarlo y se le iba a acabar la buena vida. Enseguida salió gritando al patio de la granja:"¡Hay una ratonera en la casa!¡Hay una ratonera en la casa!". Pero nadie pareció alarmarse y no le hicieron caso. La gallina pasó junto a él y le dijo cacareando: " Una ratonera para ratones, ¿no? Entonces  a mí no me importa nada". El ratón pidió ayuda al cordero, pero este le dijo: "Lo siento ratón, rezaré para que no te pase nada" El ratón se dirigió a la vaca y esta le dijo: ¿ Qué tiene que ver eso conmigo? Yo soy grande y fuerte y esas cosas pequeñas no me importan". Desanimado, regresó a su agujero, y aquella misma noche escuchó el ruido que hacía la ratonera al cerrarse. Pero no había atrapado un ratón, sino una serpiente. La granjera  se acercó a ver lo que había y la serpiente la picó. La mujer cayó enferma con fiebre y su marido, pensando que le sentaría bien tomar  algo caliente,mató a la gallina  para prepararle un caldo. Como la mujer no mejoraba, fueron a visitarla todos sus familiares y el granjero mató  al cordero para  darles de cenar. Finalmente, la granjera murió y su marido tuvo que vender la vaca para cubrir los gastos del funeral.

miércoles, 9 de abril de 2014

Fabulistas famosos.



Esopo fue el primer gran fabulista de la historia de la Literatura. Vivió en la Grecia Antigua y se cree que era  un enclavo dotado de gran inteligencia e ingenio. Según parece, muchos de los cuentos de Esopo era tan conocido y valorado en Atenas que se utilizaban en las escuelas para enseñar a los niños modelos de conducta. Las historias de Esofo han llegado a nuestros días gracias a que, posteriormente, muchos escritores incluyeron en sus obras esas antiguas fábulas. Entre esos escritores  cabe mencionar a Iriarte y a Samaniego, los dos fabulistas más representativos de la Literatura española.

La fábula.

La fábula es uno de los tipos de relato de mayor tradición en la Literatura. Aunque en la actualidad siguen escribiéndose fábulas, las más conocidas son muy antiguas. Esas fábulas clásicas, transmitidas de generación en generación, muestran que hay que hacer  ante determinadas situaciones. Y es que en estos relatos,     normalmente protagonizados por animales, siempre se plantea un conflicto del que se puede extraer una enseñanza. La enseñanza de las fábulas se llaman moralejas y habitualmente se expresa en un par de versos situados al final del texto.